Cuando ponemos un partido de fútbol, lo disfrutamos, reímos, cantamos, gritamos, maldecimos, lloramos, nos emocionamos y un sin fin de sensaciones que solo esta disciplina nos puede generar. Si los resultados no son lo que esperamos, surge el malestar con los autores del partido que estamos mirando, los jugadores. Frases como “¡Pongan huevo!”, “¡Pegale bien!”, “¡Todo el día con esa pelotita!”, “¿Cómo llegó a primera este pibe?”, salen de nuestras bocas como si fuéramos un jurado de la verdad. Lo que no sabemos es el camino recorrido de cada deportista, sus comienzos, sus vivencias, su familia, ni mucho menos sus sueños. Todo tiene un comienzo y un porque, gran parte de esta formación son los primeros entrenadores y Federico Pinelli nos cuenta como es trabajar los principales aspectos de un futbolista. Profesor de Educación Física, Docente y Entrenador de Fútbol, es lo que hace que Fede tenga la palabra autorizada para guiarnos en este camino a la formación y nos cuenta que su sueño siempre fue tener una escuela de fútbol. Comenzó en el complejo de canchas de césped sintético “La 10”, de calle Hilarión de la Quintana 256 en la zona sur de la ciudad de Rosario, en una clase con 6 chicos, la cual se fue ampliando para llegar a tener hoy alrededor de 80 chicos que arrancan desde los 4 años, hasta adolescentes de 16 años quienes integran el grupo AJAR (Academia Juvenil de Alto Rendimiento). Cuenta con un grupo de 4 entrenadores con quienes comandan 4 categorías diferentes, trabajando en la formación deportiva de fútbol, en un ambiente recreativo infantil a partir de 4 años, ya desde los 13 años forman parte de la academia juvenil. Cabe destacar, que este año se incorporaron dos nenas en las categorías menores, tal vez por la repercusión que tuvieron con la profesionalización del fútbol femenino a nivel nacional y la obtención de la medalla plateada por la selección argentina en los Juegos Panamericanos jugados en Lima-Perú, algo histórico, lo cierto es que el profe dice que, en sus trabajos diarios, una nena puede ejercitar igual que un varón y que no hay ningún tipo de impedimento a la hora de que la actividad sea mixta, todos lo disfrutan al máximo.
Cuando hablamos de niños, pensamos la manera de adaptarlos e incluirlos en una actividad y sus dificultades, Fede afirma que cada edad tiene su característica principal, los más chicos de 4, 5 y 6 años, son muy expresivos, prestan mucha atención a como les habla el entrenador, que gesto hace y el entusiasmo que pone, cuando entran en los 7, 8 y 9 años son muy hiperactivos, necesitan que la actividad tenga mucho movimiento y desplazamiento, ya cuando llegan a la edad de diez años en adelante, necesitan la postura de un técnico, en los conceptos que se les da y el tipo de actividad a realizar. En la adolescencia ya necesitan otro formato, algo más formal, cada uno con su función, una exigencia más alta.
Las siguientes palabras queremos destacarlas, porque son las que queremos escuchar de todas las personas que trabajan con chicos, nos da esperanzas de un futuro mejor. Cuando le preguntamos a Fede como es trabajar con esas edades, afirmó: “Trabajar con chicos de esa edad es fantástico porque la respuesta que tienen los chicos son muy puras, los chicos son puros, por ahí los adultos tenemos determinados prejuicios o por la vivencia que ha tenido cada uno, tenemos cierto cuidado con las personas, pero los chicos son puros, ellos se brindan entero, todo lo que nosotros le damos, ellos lo devuelven al triple. A nosotros como profes no idealizan, lo que decimos nosotros tiene un valor muy fuerte y por ahí hay cosas que las decimos al pasar porque es parte de una clase y para ellos resuenan un montón y nos lo recuerdan pasado un montón de tiempo, como que a ellos los marcó y eso no está en cualquier profesión, eso es algo muy lindo que tiene la ventaja de estar de este lado de ser profe y nosotros lo primero que tratamos de inculcar son valores, lo primordial, antes de ser futbolistas somos personas, lo primero que inculcamos son los valores y el respeto. Nuestro lema, nuestra filosofía de trabajo para todo es diversión y aprendizaje, son los pilares fundamentales, el respeto por todo, eso trae el crecimiento, el desarrollo deportivo y el desarrollo futbolístico, porque el respeto por un momento hace que la actividad salga bien, el respeto por el compañero hace que se tenga sentido de equipo, el respeto de parte del padre hacia nosotros, es todo un conjunto. Después de los valores vienen los hábitos, es algo que se puede transpolar a cualquier área, ya sea el hábito por llevar una campera cuando hace frío, inculcarle que cuando apenas llegan a casa que se bañen o la hidratación en época de alta temperatura”. A tal punto es importante el rol que cumple el fútbol en sus vidas como así también el entrenador, que Fede nos comenta que cuando un padre plantea que su hijo no está respondiendo en la escuela o en casa, aunque son cuestiones en las que un DT no tiene influencia, sí toman el rol de hablar con el niño y “hay veces que se les saca la capitanía, no va a ser capitán hasta que no responda bien nuevamente y para ellos la actividad es tan central, tan importante, que responden”, este tipo de decisiones logra que el niño mejore su nivel escolar y la conducta en la casa.
Un anhelo del profe, a nivel personal, es poder seguir creciendo con su academia y llegar a tener una primera división, sumarla a las ya mencionadas infantiles y juveniles, para que su proyecto sea completo y su sueño cumplido. “Todo a pulmón”, dice Fede en referencia al costo que tiene llevar este plan adelante, con la ayuda de los padres de sus alumnos y algunos eventos que se pueden organizar para que a los chicos no les falte nada en su desarrollo físico, desde el gobierno no vendría mal una ayuda con un espacio físico para que los chicos tengan un lugar donde divertirse y aprender jugando, con Fede, que no solamente está comprometido con formar futbolistas sino también mejores personas.
Emanuel Frisco







